25 nov. 2009

¿Es necesario insertar la filosofía en el sistema educativo?



Durante mucho tiempo se ha sospechado que la filosofía contenía dentro de sí tesoros pedagógicos de gran importancia, haciendo contribución a la educación. Si la filosofía está encontrando un lugar en las escuelas primarias y secundarias, es porque algunos educadores han descubierto que contribuye a la mejora de su educación.
Dewey en los tiempos modernos, previó que la educación tendría que ser redefinida como el fomento de la capacidad de pensar, se estimula mejor la reflexión del alumno mediante su experiencia vital, así el razonamiento se agudiza.
No se pude enseñar lógica a los niños si no se les enseña al mismo tiempo a pensar lógicamente. Porque aprender cualquier lenguaje es aprender a pensar en esa lengua.
Para ello habría que sustituir los áridos textos didácticos por materiales que demostraran qué significa pensar en una disciplina. Y la asignatura debería presentarse a los alumnos como algo que se acoge con alegría, como algo que uno mismo debe descubrir y apropiarse, no como algo ajeno e intimidatorio. Y el aula debería dedicarse a razonar, investigar, autoevaluarse, hasta convertirse en una comunidad que explora los temas sin dejar de corregirse a sí misma, en la que los maestros sean expertos tanto en fomentar la reflexión como en implicarse en ella.
La práctica filosófica y la reforma educativa
La filosofía surgió en Gracia y se convirtió en lo que a la larga ha continuado siendo, una disciplina académica, cuyo acceso estaba limitado a los estudiantes universitarios. Estos estudiantes han aprendido filosofía (estudian la historia de los sistemas filosóficos) más que a filosofar. Sin embargo, la filosofía ha sobrevivido, convirtiéndose en una industria de conocimiento. No obstante, aplicar la filosofía no es lo mismo que hacerla.
Generalmente, cuando una asignatura aparece sólo en el nivel superior de la enseñanza, es porque se la considera inadecuada para los niños o inaccesoria en su educación.
Volvámonos a Platón y reexaminemos su actitud frente a la enseñanza de la filosofía a los jóvenes. En los primeros diálogos Sócrates habla lo mismo con jóvenes que con viejos. En el libro VII de la República, después de recomendarnos genialmente que dirijamos a los niños a sus estudios a través del juego y no de la fuerza, y después de haber ensalzado la dialéctica insiste en que los niños no tengan contacto con la dialéctica, ya que “los que la practican se entregan al desorden”.
Separar a los jóvenes y a la filosofía es: proteger a la filosofía porque, si los niños se dedican a ella, será indigna a los ojos de los adultos; y proteger a los adolescentes, la dialéctica puede subvertirlos, corromperlos, contaminarles de malicia. ¿Estaba Platón equivocado al oponerse tan enérgicamente a la preparación dialéctica de los jóvenes? Lo que convertía a la dialéctica y a la retórica clásicas en peligrosas para los jóvenes de cualquier índole, era el que separaban la técnica de la convicción. Los niños deben ejercitarse en la discusión de los conceptos que ellos se toman en serio. Hacerles discutir temas que no les interesan les priva del intrínseco placer de llegar a educarse y proporciona a la sociedad futuros ciudadanos que ni discuten sobre lo que les interesa, ni les importa aquello sobre lo que discuten.
Fácilmente se puede suponer que lo que Platón estaba condenando en el libro VII de La República, no era que los niños practicaran la filosofía como tal, sino la reducción de ésta a los ejercicios sofísticos de dialéctica o retórica, cuyos efectos sobre los jóvenes serían especialmente devastadores y desmoralizantes.
Si analizamos el sistema educativo actual es fácil predecir que es imperfecto. Como educadores tenemos una grave responsabilidad en la insensatez de la población mundial.
Un argumento a favor de la filosofía para niños consiste en el hecho de que realiza una sana contribución al currículum actual y al aula. Pero la mayor justificación consistiría en que representa paradigmáticamente la educación del futuro como una forma de vida que aún no ha sido puesta en práctica y como una clase de praxis. La reforma educativa debe tomar como modelo práctico la investigación filosófica compartida en el aula.
Algunos educadores ven a la filosofía para niños como anticipo de una completa revalorización de la educación. Tradicionalmente se ha concebido la educación como una iniciación a la cultura y se ha creído que la persona educada era el individuo “instruido” o incluso “culto”.
Pero la mirada más cerca mostraría a los estudiantes memorizando las asignaturas y aprendiéndoselas mientras fracasan cuando llega la hora de pensar en términos de esas materias o de asimilarlas completamente. Los exámenes deberían tener únicamente un estatus subordinado, sin embargo suelen ser la fuerza impulsora del sistema. Ya que la filosofía es la disciplina que mejor prepara para pensar en términos de otras asignaturas, hay que asignarle un papel central tanto en las primeras como en las siguientes etapas del proceso educativo.
Mientras se piense que el ideal supremo de la educación es aprender el modelo de la repetición memorística, dominarán los exámenes y los profesores encontrarán difícil no enseñar pensando en ellos. Igualmente triste es que el modelo de adquisición-información predomina en la educación, más que el de animar a los niños a pensar por sí mismos, es decir, se ahoga el pensamiento en el estudiante, en vez de suscitarlo.

2 comentarios:

  1. En la facultad tenéis asignaturas como "Filosofía para niños" o "Aprender a pensar" que profundizan en estos planteamientos que estáis tocando en la entrada. Espero que "Filosofía de la educación" os aporte cosas valiosas.

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  2. creo q tal vez sii, porq seria una forma de entender el por qué aprender.

    yo veo q en la scuela solo se memoriza para sacar solo una buena calificacion y "saber algo, pero no por verdadero interess..

    si no d planoo a los alumnos les da igual a menos q los obliguen,

    pero hoy en dia... no sé -.- .



    ...?, 15 años :O

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